Yo, nosotros, vosotros y ellos

En esta vida sin quererlo se nos intenta imponer una jerarquía, la del yo, nosotros, vosotros y ellos. 

El “yo” es lo primero de todo, el principio fundamental del liberalismo y en especial del neoliberalismo, el individualismo puro y duro (aunque Smith no es tan radical como en ocasiones se presenta el principio de individualidad es un pilar de su pensamiento “Cada individuo en particular pone todo su cuidado en buscar el medio más oportuno de emplear con mayor ventaja el capital de que puede disponer. Lo que desde luego se propone es su propio interés, no el de la sociedad en común: pero estos mismos esfuerzos hacia su propia ventaja le inclinan a preferir, sin premeditación suya, el empleo más útil a la sociedad como tal (A. Smith)”).  Por tanto, el principio de individualidad, o de egoísmo como se le denomina en ocasiones, queda patente, siendo que Smith no llega a la radicalidad del neoliberalismo. Lo que queda claro es que el “yo” va delante de todo, un “yo” que no ve rostros alrededor sino su propio placer y beneficio.

Luego viene el “nosotros”, un reducto de clan: nuestro pueblo, nuestra casa, nuestra familia, nuestro grupo…  En este “nosotros” parece fluir en ocasiones algo sectario ya que solamente tienen cabida unos cuantos, y se establecen etiquetas de cómo debe ser para pertenecer al reduzco de “nosotros”,

Posteriormente, y como en oposición, viene el “vosotros”, aquellos que no pertenecen a nuestro reducto, que piensan diferente, que visten diferente, que comen diferente, y que tienen un origen (según el “nosotros”) y seña de identidad diferente.

Y, finalmente, llega el “ellos”, aquellos que no ves pero que existen, aquellos con los que no cuentas, pero trabajan.  Aquellos que no tienen papeles, pero son seres humanos, que no están inscritos en ningún registro, pero igualmente tienen familia, sentimientos, necesidades, alegría y penas, escasez (muchas veces) y urgencias (la mayoría).

En este mundo las palabras nos ponen etiquetas, somos lo que somos sin quererlo no en función de nuestra esencia y sentir, sino de la etiqueta social que nos han puesto.  Y, así, pasamos a ser el “nosotros”, o nos convertimos en “ellos”.

Robert Malthus nos explica en su libro ‘Ensayo sobre el principio de la población’, de 1798, en qué consiste “el banquete de la naturaleza” al cual a lo mejor no hemos sido invitados, o no hay para “nosotros” y se nos excluye (no somos nosotros, somos otros, de ahí la exclusión). Malthus dice: “Un hombre que nace en un mundo que ya ha sido apropiado, si no puede obtener alimentos de sus padres, a los cuales puede justamente demandarlos, y si la sociedad no necesita su trabajo, no tiene ningún derecho a la menor porción de alimento y, en realidad, no debe estar donde está. En el gran banquete de la Naturaleza, no hay cubierto vacante para él, Ella le ordena que se vaya”.  Ciertamente este autor es conocido más por su visión demográfica, pero esta se incluye en el libro.  En este “banquete de la naturaleza” lo que prima es el “yo” y el “nosotros”, y en él tal vez el “vosotros” queda excluido, pero seguro que el “ellos”.

Y queda claro en estos momentos cuando determinados grupos y partidos han dividido la sociedad en estas categorías, mientras un “yo” y un “nosotros” (mi clan) estén bien, todo perfecto.  Y convierten al “vosotros” en el adalid de todos desmanes, errores y abusos, como si todo surgiera de repente, sin previos, sin avisos y sin históricos.  Y en ese desprecio del “vosotros” hay algo terrible, se ignoran a “ellos”, porque no existen, ya que parece no tengan necesidades, y su existencia sólo tenga sentido en tanto en cuanto satisfagan mi “yo”, y trabajen o se ocupen de “nosotros”.

Y aquí podemos poner infinidad de trabajos y situaciones.  El silencio de “ellos” y las manifestaciones del “nosotros” (hay que cubrir plenamente mis necesidades (personales y/o económicas) y mi “yo”).

Y así, continuamos, conjugando los verbos en personas que convertimos en impersonales porque para un “yo-nosotros” el “vosotros” y “ellos” no sólo molestan y son culpables de todo, es que además no tienen derechos.

Basta con escuchar un ratito (no mucho) a Ayuso, a Casado, a Abascal, y todo su clan (“yo-nosotros”) para comprender lo poco que nos respetan y les importamos.

¡¡¡¡¡Una lástima!!!!!

Marisa Escuer

Profesora de la UOC y Docente de Secundaria
@marisaescuer 

Share

Una resposta a «Yo, nosotros, vosotros y ellos»

  1. Como siempre muy interesantes tus artículos. La existencia misma de las palabras yo, nosotros, vosotros , ellos determinan una forma de pensar y por tanto de sentir. Sino existiesen y los veros se conjugaran de otra manera quizas hubieramos construido otra realidad. Pero ahora mismo es la que tenemos.

    Pro otra parte es importante tener conciencia de grupo y es de gran ayuda en diferentes procesos de maduración. El grupo de iguales o pares en los adolescentes por ejemplo. Pero en los casos en que las personas estan en minoria el hecho de pertenecer a un grupo (nosotros) ayuda a fortalecer el yo.

Els comentaris estan tancats.