Una transición laboral para salvar empleos

Matías Carnero, presidente de UGT  y del comité de empresa de SEAT, comienza su intervención en las cena de Club Còrtum reconociendo que hacer sindicalismo en una gran empresa o un grupo automovilístico como es Volkswagen, es fácil, en el sentido de que agrupan a una gran masa de trabajadores, lo que da un poder, una autonomía y una incidencia en el sector que hacen que sean escuchado. También a la hora de hablar del futuro.

¿Cuál es el futuro con la irrupción de las nuevas tecnologías, del teletrabajo o de la robótica? ¿Cómo se adapta el sindicalismo y la sociedad a estas nuevas realidades? También se está viviendo una transición ecológica, que el mundo sindical apoya, pero también debe de haber una transición laboral que permita mantener los puestos de trabajo. En los próximos 8 o 10 años pueden destruirse cerca de nueve millones de trabajo en el sector industrial a nivel mundial. A su vez se pueden crear 4’5 millones de nuevos empleos con las nuevas tecnologías. Así que se siguen perdiendo, aproximadamente 4,5 millones de puestos de trabajo.

La solución es formar al colectivo de trabajadores, tanto e los de la propia empresa como de los proveedores. Un ejemplo es el coche eléctrico. Supone un 38% menos de mano de obra de lo que hoy supone un coche de combustión. Si a esto se añaden las productividades, los ritmos de trabajo, nos encontramos que hay una generación de personas, que tienen más de 50 años que si en los próximos cuatro o cinco años no han transformado sus capacidades, no sabrán trabajar en los nuevos sistemas que están apareciendo.

¿Qué pasará con los fabricantes de depósitos de combustible, con los proveedores de tubos de escape, o de radiadores..? O se reconvierten o están muertos. O hay un pacto de estado que garantice esta transición laboral que se producirá en los próximos cinco años, o tenemos un problema. Y cinco años no es nada.

En una empresa como SEAT se está decidiendo ahora qué modelos se realizarán a partir del 2023, SEAT pertenece a un grupo empresarial con seis marcas, como Porsche, Lamborghini, Bentley, evidentemente Volkswagen, Audi y la gama de motos de Ducati. Eso significa que SEAT es grande en Cataluña, es grande en España, pero muy pequeñita en un consorcio que cuenta con 600.000 empleados y con marcas que compiten entre si dentro del mismo grupo.

Volkswagen está llevando todos los coches eléctricos que se están diseñando en este momento a sus plantas, cuando Alemania esté saturada, comenzarán a repartir. Es previsible que las plantas del sur de Europa tengan problemas. Los coches que se hacen en las tres plantas repartidas entre España y Portugal pertenecen al segmento de vehículos pequeños en los que la electrificación ya no será posible.

La solución tampoco pasa por crear plantas en las que se produzca, por ejemplo, baterías, puesto que un taller de la dimensión de la estación de Sants no necesita más de 150 personas para hacerlo funcionar. Sin embargo, lo que resulta fundamental, es la inversión en I+D+i para desarrollar, por ejemplo las celdas de las baterías o nuevos materiales.

Hablar seriamente de salvar el empleo industrial supone tratar sobre qué servicios deben desarrollarse para atender a la electrificación. Las ciudades necesitan prestar servicios a esta nueva movilidad y también al mantenimiento de estos servicios. Es ahí donde estamos; impulsando las acciones que permitan que los empleos que se pierdan con la electrificación se recuperen a través de la prestación de servicios a la electromovilidad.

El otro gran tema de la cena es el procés y la posibilidad de que SEAT marche. Carnero es categórico: No, porque resulta imposible trasladar cuatro millones de metros cuadrados y para alcanzar una capacidad de producción como la que se tiene ahora se necesitan al menos diez años.  Ahora bien, si es cierto que tenemos un grave riesgo de que como las decisiones sobre la inversión y la adjudicación de modelos dependen de Alemania, pase que el modelo que estaba previsto asignar en 2025 vaya a otra parte porque no hay las garantías jurídicas o la estabilidad necesaria para garantizar que no habrán cortes de carreteras, por poner un ejemplo.

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