Un mundo en cuestión, unas relaciones en cuestión

¿Quién de nosotros en este especial momento no se ha cuestionado especialmente el tipo de relaciones que mantiene? . ¿Quién no se ha preguntado por la solidez de las mismas o por su fragilidad? .  ¿Quién, después de tantos días, no ha repensado cuáles son las de valor y cuáles no?.

No sé si muchas personas lo han meditado, pero yo sí, y me he topado con grandes sorpresas y unas no esperadas decepciones.  Y, aunque las redes sociales nos permitan una gran rapidez y casi instantaneidad, y no podemos evitar el darnos cuenta que son distantes en sí mismas, ya que se nos escapa el calor de la conversación, el gesto, el tono, y, especialmente, la mirada. 

Esta distancia obligada me fuerza a pensar, reconsiderar y, sobre todo, a cuestionarme y preguntarme por mis relaciones.

¿En qué baso mis relaciones?, ¿son estas una relaciones de valor o no?.  ¿He hecho algo para conseguirlas, para mantenerlas?.

Y, en este momento, como tengo tantas horas, encuentro una libreta con apuntes de antiguos estudios que me hablan del tema. 

¿Qué favorece una relación de valor?.  La honestidad, el afecto, la confianza y la complicidad.

¿Y, por otro lado, qué la destruye?.  El egoísmo, la ruptura de compromisos, la manipulación y la mentira.

Y como quien no quiere la cosa analizo las dos columnas, no tanto de mi entorno sino de mí misma, pensando qué puedo hacer para mejorarlas y para no caer en ningún elemento de destrucción de las mismas.  

Y, perdonad que me desnude anímicamente, y me propongo el seguir con mayor empeño y conciencia mis relaciones, aquellas que sean realmente de solidez y valor, y que el mundo virtual relacional en el que nos hemos visto obligados a vivir no nos lleve a huir de las miradas, a controlar siempre el gesto, a poner siempre voz de quién se escucha y no callar y escuchar, . . . .  . Espero que cuando abandonemos totalmente estas relaciones virtuales volvamos al abrazo, a la sonrisa y a las auténticas relaciones de valor, sí, lo repito, de valor, con honestidad, con afecto, con confianza, y, especialmente, con complicidad.

Este es mi propósito.

Al menos que tanto confinamiento sirva para mirarnos, conocernos mejor y, si hiciera falta, corregirnos.

Marisa Escuer

Profesora de la UOC y Docente de Secundaria
@marisaescuer 

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Una resposta a «Un mundo en cuestión, unas relaciones en cuestión»

  1. Interesante reflexión como siempre Marisa!

    En estos momentos de reclusión obligada nos estamos dando cuenta de a quien encontramos a faltar tanto en el terreno afectivo, como en el terreno dialectico intelectual, como en el terreno del entretenimiento simpatico.
    Son carencias que posiblemente sospechabamos pero que ahora hemos comprobado feacientemente. Lo malo de esto, es que estos sentimientos no tienen porque ser recíprocos!

    Cuendo nos reencontremos con todas esas personas,las que nos hacen reir, las que nos hacen pensar etc , pensaremos que todas ellas nos han encontrado a faltar y quizas nos llevemos una gran decepcion si partimos del principio de que si “tanto doy tanto recibire”.

    Espero que cuando salga yo misma del confinaminto sea capaz de no esperar demasiado de la personas a las que he encontrado a faltar, y que sigan siendo simplemente ellas mismas. Es un trabajo particular!

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