“Para ser feminista no es suficiente con ser una mujer” Nawal al Saadawi

La visión y la lucha de las mujeres no es solamente una cuestión de tiempo, de momento en la historia, y tampoco una cuestión de espacio, del territorio en el que has nacido y te has desarrollado, es fundamentalmente una cuestión basada en la tradición y la cultura, ésta nos condiciona en nuestra manera de actuar, ya que desde pequeñas recibimos unos mensajes que nos indican qué podemos hacer y qué no, qué es correcto y qué no, qué es admisible y qué no. Es nuestra capacidad de reflexión, crítica y reacción a todo ello lo que nos convierte en mujeres adultas, independientes, pero especialmente en libres. 

Nawal el Saadawi ha tenido que enfrentarse, y se enfrenta, a muchos de estos retos, puede que en este momento podamos pensar que es de una gran radicalidad, o tal vez no, pero es su historia, su reacción, aceptación y rechazos las que han configurado esta gran mujer.

Nawal El Saadawi nació en Kafr Tahl (Egipto) en 1931.  Es escritora, feminista, médica, y activista política egipcia. Para ella la reivindicación de los derechos de las mujeres tiene que estar asociada a la lucha por los derechos de los pobres, de los ocupados, de los oprimidos.

En su novela “La hija de Isis”, explica un relato que marcó su vida: “Cuando tenía 6 años la daya (comadrona) vino con una cuchilla en la mano, me sacó el clítoris de entre los muslos y lo cortó. Dijo que era la voluntad de Dios y que ella había cumplido su deseo”.

Es la segunda de nueve hermanos en total, cinco chicas y tres chicos, todos ellos recibieron una buena educación hasta llegar a la universidad.

Su padre, Sherif Hatata, de mentalidad más conservadora, logró graduarse en la universidad, siendo el primero en hacerlo de su zona, participó en actividades políticas contra los británicos, que en aquel momento tenían Egipto como una colonia más, interviniendo en la revolución egipcia de 1919, posteriormente fue enviado al exilio actuando como Inspector de Educación.

Su madre, Zaynab Hamen, era todo lo contrario, de una familia acomodada, educada en escuela francesa y plenamente convencida de que la educación de los hijos no debía diferenciar sexos.

Estudió Medicina en la Universidad de El Cairo, graduándose el año 1955, dedicándose los primeros años a ejercer la medicina rural, este hecho la puso en contacto con muchas mujeres conociendo así de primera mano su situación de desigualdad y sus dificultades diarias.

También pronto comenzó su actividad política en 1957, gobernando Nasser, y el paso siguiente fue escribir un libro en el que refleja sus experiencias, a modo de una memoria personal.

Entre 1955 y 1965 trabajó en el Hospital Universitario, y al año siguiente, 1966, obtuvo su graduación en Salud Pública por la Universidad de Columbia.

Es durante estos años que tiene una gran actividad profesional, ya que llega a tener cargos de responsabilidad pública en Egipto.  Entre 1966 hasta 1972 es la Directora General en el Departamento de Educación Sanitaria del Ministerio de Sanidad egipcio; y desde 1972 será la Secretaria General de la Asociación Médica en El Cairo.  Pero el fallecimiento de Nasser en 1970 comporta una serie de cambios que le afectan personalmente en su trabajo.  A todo ello hay que añadir el impacto de su obra escrita no bien entendida ni aceptada en su país. 

En 1971 funda la Asociación Egipcia de Mujeres Escritoras, y la publicación de su libro Mujeres y sexo, en el que se denuncia claramente la mutilación genital femenina, hace que la situación se complique, expone un tema habitual, pero del que no se habla, y todo ello supone que se empiecen a cuestionar su papel y generar una serie de polémicas que la cuestionan. La primera reacción es expulsarla del Ministerio y convertirse en una persona no grata.

Pero no abandona su actividad, y sigue publicando su obra, pero ahora desde el Líbano, y finalmente acaba exiliándose.

Sigue su actividad, en este momento ya más de escritora y de política, y funda en 1977 la Asociación Africana para la Investigación y el Desarrollo de las Mujeres; colabora en la ONU siempre vinculada a la situación de la mujer africana, pero este organismo le decepciona ya que lo considera poco efectivo, y que sus intereses están más centrados en los hombres de clases altas que en las mujeres del Tercer Mundo.

Finalmente, en 1980 regresa a Egipto para continuar su trabajo como escritora y activista política.  Así en 1981 es encarcelada al oponerse, junto con otros compatriotas a los Acuerdos de Camp David.

Una nueva etapa comienza para ella, en la cárcel seguirá escribiendo, describiendo las duras condiciones de las mujeres en prisión.  Para poder hacerlo utiliza papel higiénico y un lápiz de cejas.  Así surgirá su libro Memorias de la cárcel de mujeres, publicada en 1983. En ella cuenta cómo fue detenida en su casa a punta de rifle, sin poderse amparar en la ley pese a que derribaron su puerta sin orden de la Fiscalía General. En su periodo en la cárcel la asignaron a celdas con presas políticas y allí coincide con otras mujeres activistas: Safinaz, periodista y escritora, Amina Rashid, profesora de la Universidad de El Cairo, las doctoras Latifa al-Zayyat, a quien conocía de hacía 20 años y Awatif Abd al-Rahman,  hasta un total de catorce mujeres, incluyendo una de edad muy joven, solamente 16 años.

En septiembre de 1981 es llamada a declarar acusada de atacar al gobierno durante la conferencia de 1972 y de instigar a los estudiantes a la revolución, todo ello con unos tintes marxistas.

En octubre de ese mismo año es liberada, el nuevo presidente egipcio, Hosni Mubarak, es informado de su situación y ordena su liberación.

Esta experiencia de la cárcel la marca profundamente y funda y preside AWSA (Asociación Solidaria de Mujeres Árabes), organización internacional que apoya la participación activa de las mujeres árabes y musulmanas en todos los ámbitos de la sociedad.

Y mientras su popularidad crecía denunciando no solamente la situación de las mujeres africanas, sino convirtiéndose en firme defensora de los Derechos Humanos, la presión y la censura contra su persona va en aumento.  Prueba de ello es su aparición en una lista negra de condenados a muerte por una organización terrorista, de las amenazas a muerte directa que recibe.  Su labor continua en las conferencias que sigue dando.

Vuelve a Egipto en 1996, y continúa luchando activamente en favor de los derechos de la mujer, pero sus obras en muchas ocasiones son vetadas en el mundo árabe, incluso la acusan de apostasía por su postura sus críticas al Islam por su actitud con las mujeres.

En 2005 presentó su candidatura a la Presidencia de Egipto, sólo para que el debate en torno a su nominación dictara un precedente y un hito social.

Crítica con las grandes religiones y su actitud frente a la mujer, afirma en una entrevista: el cristianismo, el islamismo y el judaísmo, las tres religiones monoteístas que dominan al mundo, son un sistema machista, racista, militar y fanático que oprime particularmente a las mujeres y a los pobres.

Pero también crítica con aquello que en Occidente no se considera criticable, el velo de las mujeres: El velo empezó en el judaísmo y el cristianismo. Era el castigo a Eva por haber accedido al conocimiento, comiendo del árbol de la ciencia. El velo simbolizaba el corte de la cabeza. Ese es el problema: convierte a las mujeres en cuerpos sin cabeza. En el cristianismo, cuanto más devota era una mujer, más se cubría. Piense en las monjas. El islam lo heredó. De modo que no se puede ser feminista y aprobar el uso del velo. Ahí no hay libertad de elección, admitirlo es aceptar la esclavitud.

Pero tal vez toda esta búsqueda y lucha comenzó muy temprano, y en su propia casa, y ella misma nos lo describe.  A la edad de ocho años, comenzó a preguntarse por qué ella siempre se quedaba con su madre cocinando. Mientras su hermano, un año mayor que ella, no hacía nada ya que sus padres no le dejaban mover un dedo en el hogar.

– Papá, ¿por qué no hace nada mi hermano en la casa?

– Porque es un chico. Es lo que dice Dios.

Esta respuesta le molestó, ya que no podía entender tal injusticia cuando ella era más trabajadora y obtenía mejores calificaciones en la escuela que él.

Todo ello marcó su camino.

https://riuma.uma.es/xmlui/bitstream/handle/10630/12366/TD_ABOUSSI_JAAFER_Mouna.pdf?sequence=1&isAllowed=y

https://www.todostuslibros.com/autor/nawal-el-saadawi

Marisa Escuer

Profesora de la UOC y Docente de Secundaria
@marisaescuer 

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