¡Oooh, no hay que llorar, que la vida es un carnaval!

Confieso que me dio lastimica Alfonso Alonso, con sus incipientes lágrimas asomándole a los ojos, tras anunciar que dimitía  tras el anuncio de su partido de que iba a ser sustituido como candidato por la joven promesa de la derecha vasca, Carlos Iturgaiz. La Marquesa de Casa Fuerte se limitó a decir: ha cometido algunos errores. Tal parece que el error de Alonso fue negarse a concurrir a las elecciones con Ciudadanos. Feijoo también se negó, pero es evidente que la vara de medir errores del PP tiene diferentes medidas.

¡No llores, Alonso, que la vida es un carnaval y hay que seguir cantando! En el fondo te han ahorrado un disgusto un poco más adelante.

Ah, Plácido Domingo mejor que lo callen para siempre, que no cante ni en carnaval. Calladito en casa.

Los que también están todavía de carnaval son los de la CUP, que temen que la mesa de diálogo entre gobiernos esconda por debajo de una aparente normalización de la situación política la continuación de la “represión”. Creo que han confundido las carrozas con la realidad. Albert Botran, diputado en Cortes, ese sitio al que no iban a acudir, en la sesión de control al Gobierno ha pedido la retirada de las fuerzas de ocupación, como si a Catalunya hubiera el auténtico ejército de Pancho Villa ¡Cuánta confusión, no se ha enterado que los de la mesa se reúnen a hablar, no a que les den palos “las fuerzas de ocupación”! Cante, señor Botran, que es más bello vivir cantando.

Y aunque no haga ni chispa de gracia lo del coronavirus, la Diputada señora Santiago Abascal (aquí copio el zasca de la Presidenta del Senado, Pilar Llop, que da las gracias a un senador de Vox que se mantiene en llamarla Señora Presidente, y ella le contesta: muchas gracias, señora senadora). Como decía, la Diputada Abascal se convierte sin que nadie se lo pida en Ministro de Sanidad, queriéndole quitar el ‘puesto a Salvador Illa, que aparte de estar haciéndolo bien, lleva cuatro días en el cargo. No entendemos los motivos de su señoría. Gracia no hace ninguna, por más que una farmacia, que debe de andar hasta el moño con lo de las mascarillas ha escrito en el cristal del escaparate: No tenemos mascarillas, pero nos quedan Satisfyers.

¿Ven cómo tengo razón? No hay que llorar, que la vida es un carnaval, que es más bello vivir cantando.

Àfrica Lorente Castillo
Escriptora

Cada Àtom és una petita reflexió política de Club Còrtum

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