Nos venden una ilusión de libertad y nos responsabilizan de elegir nuestra desgracia (II)

La prostitución en la Europa del siglo XIX ocupaba a más de un tercio de las mujeres censadas. El problema era alarmante para los gobiernos debido a sus consecuencias; enfermedades, muerte, violencia, sufrimiento y degradación social. Estaba legalizada como una actividad a la que las mujeres podían dedicarse desde los trece años y el debate en el Reino Unido era si se podían iniciar a partir de los once años. Sus condiciones paupérrimas eran mucho más miserables que las de la clase obrera en general. El testimonio del horror fue recreado por la novela social. 

A la par que los movimientos obreros surgieron los feministas que denunciaban la situación de las mujeres y exigían la abolición de la prostitución como práctica esclavista. En la actualidad las cifras hablan de 4 millones de mujeres y niñas, también niños solo en Europa y 40 millones a lo largo del planeta. Nunca antes  este fenómeno había alcanzado estas dimensiones, el impacto social es incalculable. Cualquier investigación sobre la criminalidad o la corrupción acaba convergiendo en la prostitución, en palabras de Rosa Cobo (4). El dolor que genera a las mujeres y el horror que deja en la sociedad solo es equiparable a la huella que dejo la esclavitud, hay economistas que se refieren a la prostitución como una actividad que alimenta los mercados repugnantes que darán lugar a una sociedad de castas.

En este momento Ciudadanos acaba de anunciar su feminismo liberal con su decálogo del buen feminismo. Cínicamente se inventan un feminismo individualista hecho a medida del porque yo lo valgo que encaje con su ideología ultraliberal y desarrollan el principio rector del mito de la libre elección en la propuesta de mercantilizar el cuerpo de las mujeres a través de la prostitución o los vientres de alquiler como un ejercicio de máxima libertad. La ocasión la pintan calva y si el año pasado venían a liderar el movimiento feminista, este año van un paso más allá y nos presentan como programa lo que venían anunciando hace años; su clara intención de regular la prostitución como un trabajo cualquiera en categoría de trabajadoras autónomas, que legitime a los proxenetas como empresarios y blanquee sus negocios. En cuanto a las mujeres quedan abandonadas a su suerte como autónomas que asumen todos los riesgos y gastos, como las más parias en un mundo de parias, en el que el trabajo ya no tendrá valor alguno. En comparación con esto la situación de los repartidores de algunas plataformas, denominadas de economía colaborativa, a precario, sin seguro y encadenando jornadas, será algo envidiable, porque en principio y de momento, nadie pone en duda que sean seres humanos. Las prostitutas son mujeres y niñas, que como he explicado más arriba son cosificadas por el sistema prostitucional que las explota. Las mujeres que aceptan alquilar su vientre también son cosificadas, de hecho no se refieren a ellas ni como madres, son solo gestantes y los bebes son el producto del catálogo. El feminismo de Ciudadanos emprende una decidida lucha  por la máxima libertad de las mujeres que consiste en prostituirse o vender sus hijos y promover la esclavitud voluntaria.

Por otra parte, desde hace tiempo tenemos grupos organizados de mujeres que dicen ser prostitutas libres y en base a esta cuestión que nadie se molesta en demostrar, se arrogan la representación de todas las mujeres prostituidas. Con la ayuda de los medios, y algunas instituciones académicas, incluso algún ayuntamiento, nos vende cada día y con insistencia que el hecho de ser prostituta es una excelente opción. Simplifican el discurso hasta el hastío para vender la prostitución como una opción laboral más, naturalizándola como actividad de ocio y consumo. Nos cuentan sus fantasías con naturalidad y caen permanentemente en contradicciones que sonrojarían a un niño, propagan las mentiras con total desfachatez revestidas de supuesta progresía, en un delirio interesado de defensa del sistema. Nada dicen de las condiciones de todas aquellas mujeres explotadas y niegan su sufrimiento. Venden la prostitución como una transgresión ¿qué norma transgreden ocupando el lugar que el sistema nos tiene asignado? ¿qué crítica introducen en un sistema explotador invitándonos a vendernos? Ventilan de un plumazo los logros conseguidos con tanto esfuerzo en una lucha desigual durante tanto tiempo. Todos los esfuerzos por acceder a las ventajas de una sociedad en condiciones de igualdad, como sujetos de derecho y personas, el acceso a la formación y el trabajo, la defensa de nuestra dignidad… quedan pisoteados por el discurso del individualismo feroz del sálvate tú misma y asume la culpa de tus desgracias. Si eres pobre, si tienes trabajos de mierda, es porque quieres, hazte puta y todo arreglado.

Cruz Leal.
Feminista abolicionista

Recuperamos este artículo publicado originalmente por nuestra compañera Cruz Leal en Tribuna Feminista. La primera parte fue publicada el pasado miércoles. La tercera y última aparecerá dentro de una semana

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