Nos venden una ilusión de libertad y nos responsabilizan de elegir nuestra desgracia (y III)

Y en cuanto a los posicionamientos de izquierdas solo pueden ser contrarios a la mercantilización del cuerpo de las mujeres, ya sea para prostitución o como vientres de alquiler. La venta o alquiler del propio cuerpo como respuesta a la pobreza no tienen cabida en un sistema democrático porque en caso contrario lo que está en juego es el derecho de las mujeres a no ser esclavizadas, traficadas, compradas o vendidas, prostituidas. La prostitución es el fiel reflejo de la desigualdad estructural, de la cual algunos hombres sacan provecho como negocio para satisfacer a otros hombres a los que ofrecen mujeres como productos. Ellas no aceptarían ser violadas, ellos pagan y se eximen de culpa y responsabilidad. La prostitución encarna la esclavitud y el privilegio de los hombres a poder comprar un ser humano. Solo cabe su abolición dado que ningún ciudadano tiene derecho a comprar o vender a otro ser humano. Esto es válido también para la mercantilización del cuerpo de la mujer en el caso del alquiler de vientres, de hecho hay un continuo que se prolonga desde el uso para la prostitución de los cuerpos de mujeres, niños y niñas, y para la gestación que de momento acaba en la venta y cosificación del recién nacido. Es un aviso de lo que está por venir.

Ahora bien, dentro del posicionamiento también están las nuevas izquierdas que se autoproclaman feministas e imponen su  interpretación de la realidad. Parten del bucle infinito del análisis postmoderno y de un relativismo disolvente que afecta solo a cualquier afirmación o dato sobre la realidad, mientras que sus  verdades y ensoñaciones son axiomas que al menor cuestionamiento, en contraste con los hechos, adquieren categoría incuestionable de dogma de fe. Desde su mirada exigen distinguir la prostitución como un hecho voluntario de mujeres empoderadas, si no fuera por el estigma, de la trata a la que tampoco prestan más atención pues aquí esto no pasa. Sus argumentos progresan desde la elección individual libre y voluntaria hasta el empoderamiento, en el mismo marco neoliberal que plantea el supuesto feminismo de Ciudadanos. El capitalismo extractivo y la lucha de clases se empecinan y conspiran en su contra.

En el documental El proxeneta  que mencionabamás arriba, el protagonista comenta cínicamente que cuando escucha a políticos decir que hay que legalizar la prostitución piensa que a algunos no hay ni necesidad de corromperlos.

A muchos les cuesta entender este posicionamiento de estas nuevas izquierdas, a las feministas aún más. En un artículo reciente de Rosa Cobo que dejo aquí, señala la confusión entre lo que es la libertad sexual y la explotación sexual, la desigualdad que subyace entre la posible negociación entre un putero y una prostituta y más aún entre ésta y su proxeneta. Interroga a estas nuevas izquierdas sobre su ceguera ante los inmensos intereses económicos que mueve la prostitución y les plantea; en qué momento el consentimiento legitima la opresión, cómo han podido llegar a excluir la explotación sexual de la agenda feminista y cómo han podido retorcer la ideología para ver como libertad lo que es explotación. Les pide que admitan lo que es un hecho, en las sociedades que existe mayor igualdad las mujeres no eligen prostituirse y que la prostitución es una mercantilización de las mujeres más vulnerables, de niños y niñas.

He intentado en algún momento dialogar con representantes de esta línea ideológica, hombres, pero mucho más con mujeres que se dicen feministas. La confrontación es inmediata, no cabe cuestionamiento alguno frente a alguien que niega la realidad y plantea la prostitución como un trabajo cualquiera y por lo tanto sería suficiente con legalizarla,que lo haga la que quiera, dicen- y eso es suficiente para tranquilizar sus conciencia y pasar a otra cosa. Niegan con enfado que sus planteamientos estén a la par con los planteamientos neoliberales de Ciudadanos. Dicen no defender la prostitución cuando lo cierto es que si tiene posibilidades hacen políticas que la promocionan, por ejemplo; subvencionar cursos para aprender a prostituirse; programar conferencias abiertas a jóvenes y adultos sobre el lado amable de la prostitución; abrirse a la participación en mesas de decisión o espacios feministas con representantes del sistema prostituyente; cesión de espacios  públicos para promoción de la actividad…hasta el posicionamiento público a favor del reconocimiento como profesión. Dicen defender los derechos de las mujeres en prostitución ¿qué derechos? ¿Defenderían en su dislate el derecho de los pobres a ser pobres? lo único que defienden es su derecho personal a no interesarse por el tema y su privilegio de ocupar un espacio para hacer política y utilizarlo para negar la existencia de un problema.

No soportan el planteamiento de la duda más elemental hacia su sistema de pensamiento neoliberal ¿qué pasaría si de pronto todas nos dedicáramos? Los empresarios de la prostitución en Alemania se quejan de la bajada de los precios después de la legalización por el aumento de la oferta en burdeles,  lo que han tenido que resolver con más explotación de las mujeres y la inclusión de prácticas más arriesgadas y violentas (sic). De la misma manera que existen los mini jobs para parados de larga duración, existen los mini jobs en burdeles franquiciados, el precio de una felación es de tres euros ¿Cuántas felaciones hay que hacer en un día para obtener un salario digno al acabar la jornada? En Nápoles por diez euros te ofrecen dos horas con una prostituta, cinco euros la hora. Si ampliamos la oferta ¿hasta dónde van a caer los precios? Durante los últimos juegos olímpicos en Brasil hubo un llamamiento masivo para la captación de jóvenes, incluso niñas. Los precios oscilaban sobre los cincuenta euros de los que se descontaban los usos de lavabo, habitación, preservativos, toallas… lo que se llevaba cada joven no llegaba a los cinco euros. En Ámsterdam están cerrando cabinas y el primer burdel municipal ha fracasado por algo tan elemental como el hecho de que; si son trabajadoras se comportan como tal y hacen la jornada establecida y los precios y las condiciones no atentan contra su dignidad de personas trabajadoras, por lo tanto ha quedado demostrado que para que la prostitución sea un gran negocio o un trabajo que te permita vivir es imprescindible que exista explotación. Incluso se dieron algunos casos de trata a pesar de las medidas garantistas. Además de esto el aumento de la criminalidad y la trata de mujeres, niñas y niños han desatado las alarmas del propio gobierno de la ciudad, que ve en ello un desafío de las mafias. Sabemos que la violencia, naturaliza y aumenta la violencia.

De verdad alguien cree que una vez reconocida la prostitución como un trabajo cualquiera, las prostitutas recibirán un mejor trato, mejores salarios, mejores condiciones que el resto de trabajadores. ¿Por qué la clase trabajadora en general no opta por esta actividad que ofrece tantas ventajas? La misma clase trabajadora que ha abandonado a su suerte a sus propias mujeres. Que ha renunciado al emblemático sí se puede. Que nos cuenta mentiras sin pudor y son alentadores de un sistema salvaje porque les falta imaginación, talento y valor para enfrentarse al mismo. Hay quien exclama entre irónica y perpleja, Siglo XXI, el siglo de la libertad para la mujer. Puedo alquilar mi útero y vender mi bebe, puedo alquilar mi coño y que me follen hasta hartarse, puedo ponerme velos para no despertar la libido de los hombres ¡Coño con la libertad y con el siglo XXI! Mimut Hamido Yahia dixit.

Lástima que cuando se trata de decidir algo que afecta a todas las mujeres la honestidad, la decencia y la ética abandonan la sala. Es tan solo una reflexión personal pero en este tipo de posicionamientos divagantes, contradictorios, hipócritas, negacionistas y reduccionistas yo lo que veo es colaboracionismo. Resulta duro pronunciar esta palabra  contra aquellas mujeres que dicen representarte y defender los intereses de todas, pero es que su discurso hace aguas a la más mínima indagación, en la primera duda, no tiene lógica alguna. Creer que la legalización de la prostitución y su reconocimiento como un trabajo cualquiera solucionará el problema de los millones de mujeres y niñas esclavizadas es la imposición de una fe que no comparto. Y su interpelación a mi escepticismo me duele más en cuanto se ha demostrado allá donde ha sido legalizada la práctica que los únicos que salen ganadores de tanto horror son los proxenetas, traficantes y criminales que se dedican al esclavismo.

Las mujeres no queremos ser prostitutas. No queremos despertar cada día para aceptar que nuestro cuerpo sea penetrado, manoseado, maltratado… exhibiéndolo semidesnudo haga frio o calor, expuesto a miradas enjuiciadoras que valoran la carne en relación a su uso y precio. No queremos ser cosificadas y enajenadas de nuestra dignidad de personas para ser tratadas como escupideras de fluidos de desconocidos.

Hablar de prostitución es hablar de lo que las mujeres no queremos hacer salvo obligadas. Y también es hablar de la hipocresía de un modelo económico caduco que ha llegado al límite y pretende retroceder hacia la esclavitud consentida, corrompido por la codicia y la basura en los discursos huecos de aquellos que temen perder su comodidad. Es hablar de la cobardía de quienes piensan, hombres y mujeres, que a ellos nunca les va a pasar. Piensan que la prostitución es algo que afecta a las mujeres pobres y sin recursos; mejor que consientan y lo hagan contentas. Mejor es venderles una ilusión de libertad, responsabilizarlas de la elección de su desgracia. Es infame que nos intente convencer de que prostituirnos es lo único que podemos hacer. Que es lo mejor, que además lo vamos a elegir libremente y que con ello reventaremos el sistema que nos explota.

Yo pediría a estas nuevas izquierdas que haciendo gala de su nombre tomaran tierra y se acercaran un lunes a primera hora a la oficina de empleo más próxima, se sentaran y preguntaran a las mujeres que esperan qué desean encontrar; el trabajo de camarera con buenas condiciones; la empresa de limpieza con un salario digno; el puesto técnico en el que te hagan fija; el puesto de atención y cuidados bien pagado; la empresa que acepte tu veteranía en la coordinación y la dirección y te contrate como tal; la empresa que apueste por tu juventud y te ofrezca un salario y una jornada completa con seguro y garantías…Pueden repetir la operación varias veces por si no les queda suficientemente claro y por aquello de que el roce hace el cariño. No es lo mismo jugar a codearse con la pobreza con unas cervezas que saber con certeza que a esa en concreto le espera la nevera vacía, la amenaza de un desahucio, unos padres enfermos o unos niños que comen con la pensión del abuelo… Y si después de conocer sus nombres se sienten con fuerzas, les miran a los ojos y les explican que hacer de puta es siempre una salida. Se lo explican y le aguantan la mirada. Descubrirán con sorpresa que eso es lo mismo que le han dicho toda su vida, no serán los primeros.

Sus estupideces soberbias y maldades narcisistas alimentan nuestra desesperanza, que les juzgue la historia, pero nosotras también, no pensamos renunciar a éste nuestro derecho.

Publicamos la tercera y última parte de un artículo publicado originalmente por nuestra compañera Cruz Leal en Tribuna Feminista.


Cruz Leal es feminista abolicionista

NOTAS

1-La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada. 1974, cuento de Gabriel García Márquez.

2- CATW (Coalición contra la trata de mujeres)  último congreso celebrado en Madrid en febrero de 2019, con el tema Avances y retos de futuro en la lucha contra la explotación sexual.

3- …aquel monto de trabajadores condenados al paro que en teoría económica se dice de utilidad para equilibrar precios y salarios, es decir; si no aceptas trabajar por este salario otro en peor situación lo hará por ti.

4- La prostitución en el corazón del capitalismoRosa Cobo. Editorial Catarata 2017

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