Ni Dios, ni patrón, ni marido

Virginia Bolten

Hay momentos en la vida de una persona que un hecho implica un antes y un después no sólo en la misma, sino en la de su entorno; puede haber un momento en el que se inicia algo sin proponérnoslo.  Por eso ese 1 de mayo de 1890 en la plaza López de la ciudad de Rosario, parece ser que una joven de 20 años llevando una bandera negra con letras rojas, hizo un discurso impactante, revolucionario y lleno de las ideas anarquistas.  Ese día terminó en arresto y fue expulsada a Uruguay, pero nació el mito: Virginia Bolten.

No queda claro donde nació, pero parece ser que fue en San Juan Uruguay en el año 1876, falleciendo en Montevideo en 1960. Era hija de un alemán que había recorrido mundo, se fue de Alemania a Chile, y de allí a Uruguay, es en este país en donde comienza a trabajar en una estancia y se enamora y casa con Dominga Sánchez, hija del dueño.  De este matrimonio nacen cuatro hijos: Dominga, Enrique, Virginia y Manuel.  Cuando los chicos son adolescentes los padres se separan y se marchan del lugar dejando a sus hijos.  La mayor, Dominga, y el pequeño, Manuel, se van a la ciudad de Rosario; mientras los otros dos hermanos, Enrique y Virginia recorren diferentes lugares con una vida más o menos bohemia.

En algún momento de esta vida bohemia Virginia llega a la Argentina, no se tiene clara la fecha, pero sí se sabe en dónde comenzó la trabajar, primero en una fábrica de zapatos y posteriormente en una refinería de azúcar, es allí en dónde entra en contacto claramente con el mundo obrero y sus malas condiciones, y, especialmente, con las malísimas condiciones de las mujeres.

Y allí, comienza o bien la historia o bien la leyenda, en ese 1 de mayo de 1980, cuando la jovencísima Virginia dirige al auditorio un discurso que les llega profundamente, siendo una de las más destacables oradoras, pero no será la última vez.

A partir de ese momento el mito despega y se sobrepone a la persona.

Pero volvamos a la jornada del 1 de mayo de 1890, nada más terminado su encendido discurso, es detenida, al identificarse como uruguaya es deportada y  expulsada, teniéndose que volverá a Uruguay. En Montevideo se reencuentra con su familia y comienza una nueva etapa.

Se casó con el anarquista uruguayo Manuel Manrique, y aunque de determinados períodos no se tienen muchos datos, se sabe que el año 1895 se censa a la familia y se bautiza a su primera hija María Milagra Zulema, y en noviembre de 1889 nace su hijo Urano Líber

Pero durante este período ella no ha dejado de trabajar en pro de la causa femenina, en favor de las mujeres.

En enero de 1896 ve la luz el diario anarco-feminista “La voz de la mujer”, que tiene por lema “ni Dios, ni patrón, ni marido”.  Este primer ejemplar son solamente cuatro hojas y con una tirada no superior a los dos mil ejemplares.  Fue financiado por un grupo de mujeres anarquistas, y por ello también su vida fue breve, desapareciendo un año después.  Volviendo aparecer en Rosario en el año 1899, bajo la dirección de Bolten.  Tampoco tuvo una vida muy larga.  Tiene un tercer intento de edición en Montevideo en 1910, pero tampoco prosperó.

El objetivo de este diario es reivindicar los derechos de las mujeres en todos sus ámbitos, tanto el laboral, como el familiar y el social, remarcando cómo son explotadas en todos los terrenos, y remarcando la explotación familiar, criticando a la sociedad de la época, y la hipocresía de la iglesia.

En las páginas del primer número de La Voz de la Mujer se podía leer:

¡Salud Compañeras! La Anarquía

Ya trémola el pendón libertador;

¡Hurra, hermanos queridos, a la lucha!

¡Fuerte el brazo, sereno el corazón!

Que no haya entre nosotras rezagadas

Nuestra lucha es a muerte y sin cuartel;

¡Hurra! Hermanas queridas, otro esfuerzo,

Y ¿quién duda que habremos de vencer?

Pero mientras editaba este diario Bolten no paró en sus actividades dinamizadoras y reivindicativas de los derechos de las mujeres.

En 1900 fue arrestada en Rosario junto a Teresa Marchisio y otros cuatro anarquistas por organizar una contramarcha en repudio a la procesión católica de la «Virgen de la Roca».

También organizó la Casa del Pueblo junto a otros anarquistas, realizando eventos político-culturales, debates, discusiones, lectura de poesía y teatro para los obreros.

En 1901 fue arrestada por distribuir propaganda anarquista en las puertas de la Refinería Argentina (en la zona norte de Rosario). La policía atacó a los obreros y mató a uno, el anarquista Cosme Budislavich. Bolten fue testigo del asesinato.

En 1902 se refugió en Uruguay. El 1 de mayo de 1902 participó de una manifestación en Montevideo por el Día del Trabajador, y como oradora denunció la Ley de Residencia que se había instaurado en Argentina, y la represión al movimiento obrero. Ese año 1902 participó también de un acto del Sindicato Portuario en el teatro San Martín (Montevideo).

El mismo año lidera una huelga de chóferes de tranvías de Rosario.

En 1904 de vuelta a Buenos Aires y forma parte del Comité de Huelga Femenino organizado por la FORA (Federación Obrera Argentina), movilizando a los trabajadores del Mercado de Frutos de Buenos Aires. Esas febriles actividades causaron en Virginia Bolten un deterioro en su salud; sus compañeros del grupo de teatro germinal iniciaron una colecta en su beneficio

Unos años antes de su último intento de edición, y en este ir y venir entre Uruguay y Argentina, volvió a actuar de oradora en Montevideo en Primero de mayo de 1904, en este momento criticó durante la represión que sufrían los obreros.  De vuelta a Buenos Aires, en 1907, crea el Centro Femenino Anarquista, juntamente con Maria Collazo y Juana Rouco Buela.  Poco después participan de nuevo en una huelga, con lo cual son nuevamente expulsadas del país.  Desde ese momento fija su residencia en Montevideo juntamente con Maria Collazo, con nuevos intentos de difusión de la causa.

Poco clara es la información de su vida en Montevideo.  Forma parte del Centro Internacional de Estudios Sociales, de ideología libertaria.

También participa en la campaña a favor del pedagogo libertario Francisco Ferrer Guardia, fusilado en Montjuich en 1911. En ese año trabaja en la Asociación Femenina Emancipación, organizando a las mujeres anticlericales, a las operadoras telefónicas en su mayoría mujeres.

Forma parte del grupo que apoyó el anarco-batllismo de José Batlle y Ordoñez presidente del Uruguay en dos períodos.

Su mito y leyenda ya se había desarrollado, una mujer valiente e incansable en su lucha, comparada con las defensoras de la Comuna de Paris como Louise Michel.

No hay muchos datos de su trayectoria en Montevideo, salvo que se integró en 1923, en el Centro Internacional de Estudios Sociales, una asociación libertaria donde se desarrollaban actividades culturales y políticas. En los años 50 se entrevista con Eva Duarte de cara a conseguir la aprobación del voto femenino.

Virginia Bolten fallece en Montevideo a los 90 años, en 1960.

Posterior a su muerte y olvido, su figura se recupera, haciendo incluso una película de la misma en 2009 basada en un trabajo de 1963 de las profesoras Nora Usenky y Mariana Fontana, película titulada “Ni dios, ni patrón ni marido”.

Ella siempre luchó por dos objetivos claros: los obreros, pero especialmente las mujeres obreras, cuya liberación contribuirá a un mundo completo, y así lo expresa: “Los libertarios dejan en libertad a sus mujeres, porque saben que la mujer libre es la base de la sociedad justa; saben, además, que si la mujer no es libre e instruida, no habrá paz en el hogar, pues sus ideas se volverían armas contra de ellos mismos; dejan en libertad a sus mujeres porque son libertarios, porque combaten por la libertad universal, que, para conseguirla, es necesario empezar por casa; les dejan en libertad de pensar y obrar porque es la única manera de tener mujeres liberales y francas; les dejan en libertad porque miran en ellas un ser, una amiga, una compañera, destinada por la ley de la naturaleza (única ley ante la cual me inclino gustosa) para formar el […] de la niñez. Si buscamos que la […] nueva sea libre, es preciso que sepa liberarse rebelándose; siendo la mujer libre educará sus hijos conscientes de sus derechos y tendrá valor y firmeza para reconquistarlos”.

Solamente la libertad plena de la mujer hará una sociedad justa; la libertad para decidir su vida, para ir y venir, para acertar y equivocarse; para pensar aquello que considere oportuno; para ser pareja en igualdad, amiga, y no una esclava del hogar, del marido y de los hijos; para construir su presente y decidir su futuro. 

Eso pensaba y por eso luchó Virginia Bolten.  ¿Uruguaya o argentina?, yendo de un país a otro, y en los dos perseguida por sus ideas y por sus reivindicaciones.

Una mujer menuda, sin gran porte físico, pero con un gran poder de trabajo y de convicción. Las apariencias en ocasiones nos engañan. Esa era Virginia Bolten, una mujer libre.

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Marisa Escuer

Profesora de la UOC y Docente de Secundaria
@marisaescuer 

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Una resposta a «Ni Dios, ni patrón, ni marido»

  1. Magnífico artículo Marisa, es vergonzante el desconocimiento que tenemos de las luchas por el progreso que han tenido y tienen lugar en Latino-américa.
    Sin embargo, me gustaría añadir una apostilla. Si el lema es “ni Dios, ni patrón, ni marido”, francamente yo diría: ” ni Dios, ni patria, ni Rey, ni matrimonio”.
    Cordialmente, Temi

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