Meena Keshwar Kamal

Soy la mujer que ha despertado

Esta es la historia de una mujer, una activista, una creadora, una feminista, una luchadora, una mujer afgana en un mundo de hombres, y ella misma definió a las de su país: «Las mujeres afganas son como leonas durmientes, una vez despiertas, pueden desempeñar un papel maravilloso en cualquier revolución social».

Meena, como era llamada en su entorno, (1956-1987) nació el 27 de febrero de 1956 en Kabul, dos años antes habían dado el derecho a las mujeres de su país a aparecer sin velo en público.

Era un momento clave en la sociedad afgana, las mujeres comenzaban a tener derechos, a ser presentes no meras figuras, y cinco años después consiguieron su derecho a votar.  Un momento importante para ellas, no como su madre y otras mujeres, analfabetas, y que no habían tenido ninguna oportunidad.

Asistió al Lycee Malalai, una escuela para niñas de Kabul que lleva el nombre de una combatiente de la resistencia afgana del siglo XIX. Malalai era una adolescente pastún durante la segunda guerra anglo-afgana.

Comenzó sus estudios en la Universidad de Kabul, desafiando el ambiente opositor de muchos hombres que no consideraban adecuado que las mujeres estudiaran, incluso echándoles ácido a las que acudían a estudiar. 

En este ambiente opuesto, entre las reivindicaciones de las mujeres, que comienzan a sentirse un poco libres, y la presión de los hombres totalmente opuesto, Meena comienza sus estudios universitarios. Eran dos mundos opuestos, masculino y femenino, opresor y oprimido, y ella en medio de todo ello.  Una mujer a su edad debía casarse, los matrimonios son un tema de familia, y la chica debe hacerlo joven, ejercen una gran presión para conseguirlo, y ella, rompiendo con todo, se niega. Y hace lo que ninguna mujer se hubiera atrevido: imponer unas condiciones en su matrimonio si acepta el casarse.  Estas condiciones eran impensables en su mundo en aquel momento: seguir estudiando, seguir con sus actividades políticas, un matrimonio monógamo, no usar velo, y que no se pagara precio por la novia.  Evidentemente no es fácil, pero dadas las condiciones la familia busca un marido y lo encuentra en Faiz Ahmed, un joven radical, que acabará siendo un líder político de ideología maoísta.

Estando en la Universidad, en 1977, crea la Asociación de Mujeres Revolucionarias de Afganistán (RAWA, Revolutionary Association of the Women of Afghanistan).  Era una organización secreta, tanto en el ámbito político como en las casas, en el doméstico, de esta manera evitaban los problemas públicos que pudieran surgir.  Una de sus primeras actividades es ayudar a las mujeres afganas opuestas a la ocupación soviética, comienza así un camino de enseñanza hacia el empoderamiento de estas mujeres, libres de los hombres y su control. Gracias a esta organización las afganas comenzaron a tener voz propia.

Pero qué es y que supone RAWA.  Es una organización social y política independiente, está formada por mujeres afganas que luchan por una mayor justicia social y por el respeto de los derechos humanos.  Es, por tanto, una organización eminentemente feminista, de signo laico y democrático.

RAWA se centra en un trabajo educativo y de empoderamiento de las mujeres del país, pero también se implica, ya que va ligado, en temas políticos, se opone a la ocupación soviética y al régimen que imponen, y tras la caída de los soviéticos se oponen a los talibanes y su actitud fundamentalista y represiva, especialmente con las mujeres. Crean escuelas, documentan la violación de los derechos humanos, etc.

En 1979, meses después de la revolución de Saur (saur es el segundo mes del calendario persa, que vendría a ser el mes de abril en el gregoriano), las mujeres se reúnen y buscan los disidentes políticos retenidos en la prisión de Pul-i Charkhi, pero éstos han sido asesinados y arrojados a las letrinas.  En ese momento RAWA sale a la luz distribuyendo folletos.

Ahora ya es un hecho público esta organización y arrestan al marido de Meena, ella está embarazada de siete meses, da a luz una niña, la deja al cuidado de una familia y temiendo por su seguridad se exilia al Pakistán.  Al año siguiente regresa y funda una revista: Mensaje de mujer (Payam-e-Zan).

En 1981, realiza todo un recorrido de conferencias en Europa exponiendo la situación de su país y especialmente de sus mujeres.

Para los dirigentes del país ella es un peligro, sus fotos, sus viajes, su mensaje, corre por todo el territorio, y su grupo de jóvenes activistas cada vez es más numero y fuerte.  Éstas recorren el país para concienciar a las mujeres del campo, y Meena, cada vez más en peligro, debe huir escondida bajo un burka a Pakistán, pero en los campos de refugiados de Pakistán continua su trabajo de alfabetización, de concienciación, de empoderamiento de las mujeres. Las invita a trabajar para obtener ingresos y así llegar a conseguir una independencia económica que las libre del sistema patriarcal establecido.

En noviembre de 1986 su marido es secuestrado y asesinado por el régimen afgano.  Ella es consciente de su situación, de ser un objetivo clave, pero a pesar de ello no abandona su trabajo con las mujeres.

En febrero de 1987 desaparece, surgen muchos rumores en relación a su situación y lo que ha podido pasar, incluso la acusan de haberse fugado con una notable cantidad de dinero, todo falso. Dada la presión es finalmente localizado un grupo del KHAD (El Servicio de Inteligencia de la República Democrática de Afganistán) con explosivos que van destinados a las zonas en las que trabaja RAWA.  Uno de estos agentes confiesa que conoce a Meena, cómo la asesinaron, y les conduce a la zona donde se encuentra su cadáver, maniatado a la espalda y claros signos de tortura.

Meena ha muerto, pero su trabajo continua, creando conciencia, y dando esperanzas a tantas mujeres afganas cuya vida no tenía ningún valor.

Meena tenía tres hijos, su paradero se desconoce.

El 13 de noviembre de 2006 la revista Time Magazine la incluye entre los 60 héroes asiáticos.

Nos quedan de Meena sus acciones y su esfuerzo, pero también nos quedan sus versos:

Soy la mujer que ha despertado

Me he levantado y convertido en tempestad entre las cenizas de mis criaturas abrasadas

Me he alzado desde los arroyos de la sangre de mis hermanas

Me ha dado fuerzas la cólera de mi nación

Mis ruinosas y quemadas aldeas me llenan de rabia hacia el enemigo,

Soy la mujer que ha despertado,

He hallado mi camino y nunca volveré.

He abierto las puertas cerradas de la ignorancia

Me he despedido de todos los brazaletes de oro

Oh compatriota, ya no soy lo que fui

Soy la mujer que ha despertado

He hallado mi camino y nunca volveré.

He visto criaturas sin hogar vagando descalzas

He visto novias con jena vistiendo luto

He visto gigantes muros de prisiones devorando libertad en su feroz estómago

He vuelto a nacer en medio del coraje y la resistencia épica

He aprendido el canto de libertad en el último aliento, en las olas de sangre y en la victoria

Oh compatriota, oh hermano, no me veas más como débil e incapaz

Con todas mis fuerzas estoy contigo en la senda libertadora de nuestro país.

Mi voz se entremezcla con miles de mujeres en pie

Mis puños se enlazan con los puños de miles de compatriotas

Junto a ti he subido los escalones hacia el camino de mi nación,

Para acabar con todos esos sufrimientos y romper los grilletes de la escavitud,

Oh compatriota, Oh hermano, ya no soy lo que fui

Soy la mujer que ha despertado

He hallado mi camino y nunca volveré.”

No lo olvidemos: Meena es la MUJER QUE HA DESPERTADO

http://www.rawa.org/rawa.html

Marisa Escuer

Profesora de la UOC y Docente de Secundaria
@marisaescuer 

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Una resposta a «Meena Keshwar Kamal»

  1. M’ he quedat amb el cor encongit!
    Gràcies per anar recuperant la història veritable de l’ humanitat i no la que ens han venut!

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