Los jóvenes dentro del tejido asociativo de nuestras ciudades

Sin ninguna duda, uno de los mayores motores de la transformación social en nuestro país es el asociacionismo. Día a día en nuestras ciudades se celebran miles de encuentros, jornadas de trabajo, talleres y actividades de las llamadas asociaciones que están dentro del mundo local y de la vida de cientos de ciudadanos de nuestras calles. Calles que han vivido una transformación y lucha social desde hace muchos años.

Recordemos que todo este movimiento social empieza a darse en el año 1969 ( aún dentro de la dictadura franquista) gracias a la Ley de Asociaciones de Cabezas de Familia de 1964 que dió banda ancha a cientos de colectivos vecinales que querían transformar, innovar y defender los derechos de los suyos. Aquí nacen las asociaciones de vecinos, el primer paso hacia la creación del gran tejido asociativo que tenemos y podemos disfrutar a día de hoy.

Pero si queremos hablar de transformación social, debemos imaginar todo el movimiento que se produjo a partir del año 76 en donde empezaron a crecer este número de entidades en España por habitantes. Empezamos a ver las llamadas organizaciones estudiantiles, clubes y cientos de grupos que querían hacer su pequeña aportación a una transición democrática, más social que política.

El artículo 22 de la constitución española reconoce el derecho a la asociación, este artículo marca la vida social de cientos de ciudades en toda España. En este caso, pondremos en ejemplo el caso de las ciudades del Área metropolitana de Barcelona como pueden ser ella misma, L’Hospitalet, Badalona, Santa Coloma, Sant Adrià y Cornellà.

Ciudades que han sido marcadas por su gran número de entidades en donde actualmente tenemos entre 4.800 y 5.000 entidades activas, una asociación por cada 327 personas.

La participación de estas entidades ha sido clave en el desarrollo de todas ciudades en diferentes ámbitos; cultura, educación, salud, feminismo, deporte, bienestar, derechos y muchas facetas más en las que estas entidades intentan fomentar la participación de la gente para poder tomar decisiones, trabajar y pensar en el futuro de sus entornos y en el de sus familias, cosa que ha servido mucho para poder mantener ese gran cinturón rojo de lucha por la justícia social y bienestar de todas las habitantes de nuestras ciudades.

Pero como todo en la vida, hace falta un relevo para poder seguir construyendo, creciendo e innovando.

No hay ninguna duda del número de jóvenes que participan en entidades deportivas, de ámbito educativo y de lleure juvenil y de cultura. Pero ¿ cuántos hacen participación activa en colectivos vecinales, de cultura tradicional, de participación local y de movimientos sindicales?

Estamos teniendo un problema de relevo en todas estas entidades que nuestros abuelos fundaron hace poco más de 30-40 años y que necesitan un toque de juventud y nuevas ideas para no caer en el olvido y seguir trabajando por nuestras vecinas y vecinos.

El asociacionismo local nos hace ricos a todos en diversas formas de levantarse y aportar al día a día en nuestras calles, dando a conocer mensajes de esfuerzo y conciencia social.

¿Qué haríamos nosotros sin nuestras entidades que luchan contra la desigualdad, el odio y el olvido?

¿ Qué sería de nuestras ciudades sin el empuje y lucha de nuestros vecinos y vecinas que sin remuneración alguna aportan su tiempo, espacio y recursos para hacer de nuestros territorios un lugar mejor?

Los jóvenes tenemos que implicarnos en nuestro presente y nuestro futuro como ciudades, aplicando nuevas ideas y formas de trabajo pero ojalá que con el mismo compromiso y motivación que han tenido todas aquellas que pusieron la primera piedra e iniciaron este camino.

¡Es nuestro deber ayudar y sumar! Por todo ello, sigamos haciendo más y más grande ese tejido asociativo, en donde sigamos defendiendo la idea de que nadie se quede atrás y en dónde siempre se encuentre un motivo más para seguir trabajando y luchando.

Juan Felipe Guevara Lozada
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