Lo barato sale caro

Un dicho de aquellos sabios, aunque no siempre se cumpla el aserto.

El día de las elecciones, a las 23.36 minutos entre en la página del Ministerio de Interior para ver los resultados de Peraleda del Zaucejo, una población de Extremadura en la que luego supe votaron 404 personas. No había resultados. Tampoco pude saber si mi amiga Mª Antonia, que se presentaba para Alcaldesa había ganado, de ahí mi curiosidad.

Bueno, cosas del directo, pensé. Mi sorpresa vino el martes 28, dos días después de las elecciones, cuando sabemos que en Tavernes de Valldigna (Valencia, 9000 habitantes) aún no tienen los resultados y que no llegan hasta las 16:56. Pobres candidatos y candidatas taverneses.

Ah, pero no queda ahí la cosa: León, Ibiza, los cabildos insulares canarios y claro, las diputaciones provinciales también, están en ese limbo de resultados. Y poca broma, o mucha, en la calle Ferraz de Madrid, Falange y Vox ganan por mucho al PSOE.

La cuestión, absolutamente especulativa y, lo reconozco, facilona, es que Scytl, empresa que gana el concurso por segunda vez (la primera en 2015) ofrece su trabajo por 8,7 millones y la que se encargaba del recuento desde 1978, Indra, por 10,9 millones. Como en las clausulas de adjudicación el precio tiene un valor del 70%, está casi todo dicho.

Y me pregunto ¿Cómo se puede dar una valor del 70 % al precio de una licitación si lo que se necesita, básicamente, es buena tecnología y acreditada trayectoria?

En fin, el susto de algunos duró hasta el miércoles por la tarde, después de que las juntas lectorales correspondientes contaran uno a uno los resultados de votos de las actas.

Los zapatos del chino hacen su avío, pero donde estén unos Manolo Blahnik que se quiten pallá, porque lo barato sale caro. Bueno, no siempre.

Àfrica Lorente Castillo
Escriptora

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