Joan Margarit, el poema que no se traduce a si mismo

No tires las cartas de amor

Ellas no te abandonaran.

El tiempo pasará, se borrará el deseo

—esta flecha de sombra—

y los sensuales rostros, bellos e inteligentes,

se ocultarán en ti, al fondo de un espejo.

Caerán los años. Te cansarán los libros.Ddescenderás aún más

e, incluso, perderás la poesía.

El ruido de cudad en los critales

Acabará por ser tu única música.

Y las cartas de amor que habrás guardado

Serán tu última literatura.

Por Joan Margarit

Con este poema iniciaba el Ministro de Cultura, José Guirao, la rueda de prensa para dar a conocer el Premio Cervantes 2019. Una forma novedosa y acertada. El galardonado, como sabemos, el catalán Joan Margarit, poeta que escribe en catalán y castellano y considera ambas lenguas como propias. Él escribe un poema en catalán y lo vuelve a escribir en castellano, pero sin traducirlo, así que es una manera peculiar de hacerlo.

Tuve la oportunidad de oír la entrevista que Josep Cuní le hizo en su programa de la cadena SER. En ella nos decía que el filósofo, Platón, lo primero que hizo fue echar al poeta de la ciudad, porque Margarit sostiene que el poeta tiene mucho más poder que el filósofo. En esa línea nos dijo que el poeta toca de pies a tierra y por eso desecha al filósofo. Y citó a Stephan Zweig, quien dijo sobre Rilke: por fin un poeta que habla de la vida.

Pero quiero centrarme en la siguiente cuestión: hay voces que afirman que se le ha concedido el premio porque escribe en catalán y castellano y que se trata de meter el dedo en la llaga catalana. Margarit especificó que nació en Sanahuja, un pueblo ocupado por El campesino y en el que por otro lado entraba Franco. Así que él estudió en castellano (“No le voy a devolver el español a Franco, que me lo metió a patadas”) y cuando estudiaron a Ausias March no supieron hasta seis años después de que se trataba de un autor catalán y no ruso, como pensaban.

Bromas aparte, lo que no hace ninguna gracia es que a día de hoy ni el President Torra ni la Consellera de Cultura hayan felicitado a Margarit (sí la consellería, pero no la titular), por su Premio Cervantes. Enervante contraste con aquel titular: “Cinco catalanes se proclaman campeones del mundo de baloncesto” que todos los procesistas aplaudieron.

No nos merecemos la mezquindad de estos dirigentes supremacistas y cortos de miras  ¡Ay, si no fuera por los lectores!

Àfrica Lorente Castillo
Escriptora

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