Imagine

Que la canción sea preciosa no significa que la letra acierte siempre:

Imagine there’s no heaven
It’s easy if you try
No hell below us

(Imagina que no hay cielo, es fácil si lo intentas. Ni infierno bajo nosotros)

Si bien es cierto que no se atisba un cielo esplendoroso que ilumine el futuro de la sociedad, sí puede ser que haya un infierno a punto de abrirse bajo nuestros pies. Empezamos a oler el azufre a pesar de la mascarilla. Olor parecido al que siguió a la crisis de 1929. Leo en el Washington Post del 20 de mayo: Trump expresa su oposición a extender los beneficios para los desempleados (más de 45 millones debido a la pandemia). Y veo que sí, que como dijo el del puñetazo: esto no queda así, esto se hincha.

Porque este es el quid de la cuestión en la agria y barriobajera actitud de algunos partidos: No se trata de mascarillas más o menos, no es cuestión de haber abierto dos días antes o después, menos aún del horario o la distancia entre mesas en las terrazas. La opción es tomar partido por la gente en general o por la oligarquía en particular, con el añadido de que no hay punto medio, el centro es un concepto geométrico donde no cabe nadie.

Ante la pandemia, quién más quién menos ha ido reaccionando de forma bastante parecida, si hacemos excepción de los megalómanos enloquecidos. Sorpresa, estupor ante la velocidad de propagación, primeras medidas dubitativas, comité científico, leyes de alarma o de excepción o como se llamen en cada país, normas de confinamiento, periodos de desconfinamiento…, con mayor o menor acierto y prisa, y con mayor o menor apoyo político y popular. Pero similares.

En España, autonomías incluidas, ha aflorado además un factor añadido: la poca entidad ética de algunos políticos ha hecho salir a la superficie lo peor de cada uno. Sin propuestas, ya que caso de haberlas habrían sido similares a las realizadas, solo se está buscando el envilecimiento de la convivencia, la extensión de la desconfianza, el odio hacia el “otro”. Se busca alcanzar el poder mediante la degradación del contrincante, no por méritos propios que no se tienen. No hay programa coherente alternativo, solo hay la denigración del existente.

El resultado puede dar la razón a Trump. Si bien no lo manifiestan ahora, cosa que sería inútil al no tener acceso al poder, sus proyectos en contra de muchos y a favor de unos pocos se pondrán en práctica una vez conseguido éste. ¿Alguien piensa que las ingentes ayudas a parados y autónomos, a los millones de damnificados por la pandemia, serían las mismas de haber permanecido en el poder el señor Rajoy de los hilillos?, ¿habría decretado antes la emergencia?, ¿habría establecido los ERTEs?, ¿reforzaría la sanidad y la educación públicas, revirtiendo sus recortes?, ¿ampliaría las becas?

No todo se ha hecho bien. Nadie lo ha hecho, era imposible ante un enemigo desconocido, y en un ámbito deteriorado a conciencia desde tiempo atrás. Pero se ha hecho todo lo que se ha podido y sabido, y ha sido pensando en la gente. Se ha seguido con la canción: No need for greed or hunger (sin necesidad de hambre u odio), aquellos sentimientos que algunos (demasiados) se empeñan en hacer aflorar para que los lleven en volandas al poder.

Como afirman algunos independentistas irredentos: Ho tornarem a fer (lo volveremos a hacer). No lo dudemos, los que ahora intentan dificultar al máximo la lucha social contra la pandemia, lo volverían a hacer: volverían a privatizar servicios públicos, volverían a rescatar bancos y no personas, volverían a endurecer el orden público. Como el escorpión matando a la rana, aunque signifique también su fin; está en su ADN. La gente empobrecida y atemorizada, no está para revoluciones y tiende a la sumisión. Lo dijo Salustio, en Roma, hace unos 2.100 años: “cuando apareció el paro y la pobreza implicaba incluso la pérdida de la vivienda, empezaron a pedir ayuda. Así, poco a poco, el pueblo, que era amo de sí mismo y del país, se fue dividiendo y en lugar del poder común, cada cual se buscó su servidumbre personal”. Esta servidumbre, y no una semana más o menos de alarma, es el objetivo final. No nos engañemos, y que no nos engañen. Es fácil tocar la fibra sensible, es fácil escuchar la crítica, mucho más que la propuesta razonada, pero se hace imprescindible el análisis ecuánime. Pensemos en la que nos viene encima, e intentemos seguir con el estribillo de la canción:

But I’m not the only one
I hope some day you’ll join us
And the world will be as one

(Pero no soy solo yo / Espero que algún día te unirás a nosotros / y el mundo será uno).

Y tú, lector, y yo, que lo veamos.

Antoni Cisteró

Enginyer Químic, llicenciat en filosofia, diplomat en sociologia i escriptor.
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2 respostes a «Imagine»

  1. Molt acertat el teu comentari Antoni.
    La por i l’odi son aliats poderosos que alguns exploten sense escrupuls.

  2. Es cierto que el infierno existe. Al menos eso se ha confirmado hoy, al desvelarse una una conversación de Fernández Díaz, el ex-Ministto de Interior, con el Papa Juan Pablo II, quién le dijo: El Diablo quiere destruir España.
    No es necesario que venga. Algunos se basran solos y se esfuerzan en que se cumpla su eslogan: Cuanto peor, mejor.
    Suscribo totalmente tu nagnífico articulo y también espero, como vosotros, que algún día el mundo sea mejor.

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