El día D y el mito de Robert Capa

Este mes de mayo y se ha conmemorado el 75 aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial en Europa, aunque se ha visto empañado dados los días por los que estamos pasando con la lucha contra el coronavirus.
Existen muchas fotografías sobre aquellos años de la segunda gran guerra que asoló el mundo, en este caso vamos a hablar de 11 de ellas, y más concretamente de una de las mismas, realizada por Robert Capa.

Robert Capa en realidad era el seudónimo de los catalogados como primeros fotógrafos de guerra Gerda Taro y Endre Ernő Friedmann. Una idea comercial y de marketing que funcionó a la perfección. Siempre nos preguntaremos sobre quien era el autor real en muchas de sus fotografías, si Taro o Friedmann, esa es la primera de las dudas  junto con la famosa foto del miliciano durante la Guerra Civil española, la cual se cuestiona que fuera una representación ante la cámara de su propia muerte, y no de un disparo durante la batalla.

De lo que no se duda es que es  una foto icónica de la historia, y símbolo del anti belicismo.

La foto de la que hablaremos hoy, que forma parte de las denominadas las 11 magníficas que se realizaron durante el desembarco de Normandía, y capturada por Friedmann, que continuó con el seudónimo de Robert Capa después del fallecimiento de Gerda Taro durante la Guerra Civil.

Les llamaron así porque fueron las únicas fotografías que se salvaron de los más de 100 disparos que realizó (existen dudas como leeremos más adelante) y de ellas 7 que vieron la luz de manos de la revista Life, de lo que ocurrió aquel 6 de junio de 1944 en la llamada en clave, Playa Omaha.

La fotografía nos muestra en primer plano a uno de los soldados durante el desembarco, entre lo que parecen ser cadáveres de los aliados, de las realizadas es la que más cercana a un protagonista está. Como podemos ver la fotografía está borrosa y con aspecto trepidado, y aquí es donde empiezan las primeras dudas e historias.


Una de las historias que se comentaron y la que hasta hace poco tuvo más repercusión, es que los carretes al llegar a la sede de la revista Life,  ser revelados y colocados posteriormente en la secadora, se echaron a perder al fundirse los negativos y deteriorarse la emulsión de la película por el exceso de calor, culpando al asistente que había colocado allí los negativos (quizá fueron los inicios de culpar al becario) quedando solo salvables 11 de ellos; de ahí a que las fotos tuvieran ese aspecto borroso.

Y otra de las teorías es que debido al nerviosismo de Friedmann, cosa que no es para menos sabiendo como transcurrió el desembarco, solo fue capaz de tomar 11 fotografías, dado que la situación, a pesar de haber estado en la Guerra Civil española, lo superó al no vivir anteriormente un momento tan horroroso como aquel.
Que esa trepidación dota a las imágenes de un poder mayor tanto en movimiento como en aspecto, es indudable y el hecho de que si realmente se realizaron solo 11 fotografías, daría aún más valor a las mismas. Entonces, ¿por qué mentir trasladando las culpas al asistente de Life? ¿Miedo a perder carisma, profesionalidad o valentía? ¿Qué versión es la que realmente ocurrió? Quizá nunca lo sepamos.

En cualquier caso de todas historias que rodean a Taro-Friedmann-Capa, las fotografías tanto de la Guerra Civil como del día D, así como todas las fotos tomadas a lo largo de sus carreras, forman parte de la historia del fotoperiodismo de guerra.

Foto: Natascha Chekannikova

Ceci Fimia.
Fotógrafo.
Ig: @fotografimia

Twitter: @MisterFimia

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