Albert Escofet, la larga, honesta y fraternal trayectoria de un luchador imprescindible

[¡No fastidies, Albert, hoy no! ¡No todavía! Tu enseñanza corre por las venas de tantas personas, que podemos gritar que la gente como tú nunca nos deja del todo. Gracias por tanto, camarada]

Arden, siguen ardiendo las pérdidas. Son ya muchas. Demasiadas. Muchos, muchas imprescindibles, nos están dejando, sin que podamos estar a su lado y acompañarles. Sin que podamos llorarles, sin que podamos decirles, como se merecen, “¡hasta siempre, compañeros!”.

Si algo no debería haber ocurrido este 14 de abril, es que en ese día tan esencial para la cultura político-histórica de la izquierda nos dejara -¡maldito coronavirus!- un compañero tan republicanodemocrático y que tanto ha hecho por la cultura republicana española como Albert Escofet. La muerte, una vez más, ha levantado su vuelo prematuramente. No es hoy momento de hacer un detallado recorrido de su larga trayectoria política, intelectual y humana, de sus muchas enseñanzas, que, como bien dice Javier Bernad, corren por las venas de muchos de nosotros. Otros compañeros lo harán mucho mejor que yo.

Algunos de mis recuerdos. Recuerdo a Albert siempre en pie de lucha, resistencia y solidaridad, participando en todas las causas justas, en la gran mayoría de combates obreros y populares que hemos sido capaces de organizar y protagonizar colectivamente a lo largo de estos últimos cincuenta años.

Recuerdo a Albert aportando su grano de arena (que fue mucho más que un grano), en momentos difíciles de esa lucha, sin desear figurar, sin aspirar a que los focos iluminaran su aportación. Sin búsqueda de protagonismo, sin ningún ánimo de destacar.

Recuerdo a Albert jugándosela cuando era muy arriesgado hacerlo. Recuerdo su amabilidad, su cortesía, su bonhomía. Sé que tres palabras no casaban con él: sectarismo, intolerancia, desprecio, y que otras tres, muy distintas, eran muy suyas: solidaridad, fraternidad, internacionalismo Recuerdo la generosidad, ausencia de prepotencia y afán de servicio cuando fue elegido secretario general del PSUC-viu. Recuerdo la sana alegría que muchos sentimos por ello. Recuerdo su praxis, su desinteresada entrega para dar vida a una organización que muchos habían abandonado y daban por muerta o finiquitada.

Recuerdo sus amables llamadas, sus peticiones para que algunas personas que nos ubicábamos en la cercanía del PSUC-viu, participáramos en sus reuniones y en sus actos culturales y políticos. Sin pedirnos nada, ofreciéndonos todo.

Le recuerdo hablando con admiración de maestros comunes como Manuel Sacristán, Francisco Fernández Buey o Miguel Candel. Le recuerdo al lado de Julio Anguita, Víctor Ríos y Ramon Franquesa. Recuerdo su participación entusiasta en el XSUC (Xarxa Socialista Unificada de Catalunya), en el Frente Cívico, en la UCR (Unidad Cívica por la República), en todas aquellas organizaciones que seguían combatiendo por la justicia social y contra un sistema, el capitalismo, que él siguió considerando hasta el final de sus días como un modo de civilización contraria al ser humano y a una relación armoniosa de nuestra especie con la naturaleza. Le recuerdo como agudo lector, como devorador de buenos libros. De la tradición o de otras tradiciones. Buen lector, además, de la buena literatura. Y de poesía.

Le recuerdo en su participación en el mitin del 14 de abril de 2017 o 2018, en una de las intervenciones republicanas más profundas, sentidas e informadas que guardo en mi memoria. Recuerdo uno de sus últimos tuits, una de sus convicciones esenciales desde siempre: “el socialismo no es una utopía, es una necesidad.”

Le recuerdo en nuestro último encuentro (junto con Javier Bernad y otra compañera cuyo nombre no logro recordar), cuando yo -¡estúpido de mí!- dudaba de sus posiciones respecto a la ideología y política segregadas por el nacional-secesionismo y los males aniquiladores que iba generando entre compañeros y compañeras de izquierda. Recuerdo la claridad de sus posiciones antinacionalistas. Le recuerdo como un camarada sin ninguna marca de identidad nacional excluyente.

Recuerdo sus últimas palabras en ese encuentro: Fins aviat, camarada! Recuerdo las mías (y las de mi compañera): ¡Debemos vernos más a menudo! ¡Sienta tan bien veros y oíros ¡Sois tan necesarios para nosotros como el aire que respiramos! Le recuerdo, lo he vivido y sentido siempre así, como un ser humano bueno en el sentido machadiano y brechtiano de la expresión.

A la buena gente se la conoce, a él se le conocía, porque resultaba aún mejor, mucho mejor, cuando se le conocía un poco más. Le recuerdo entusiasmado hablando de las películas que a él le gustaban, y que eran, muchas veces, las que también a mí me gustaban (acaso porque él las recomendaba). Le recuerdo como un camarada que jamás disoció la ética y la política. Le recuerdo como un compañero cercano, muy cercano. Borraba, sabía borrar, todas las distancias.

Sé que Cernuda pensó en personas como Albert cuando escribió aquellos versos que siempre le acompañaron y que hizo muy suyos: la causa le apareció siempre como en aquellos días, noble y digna de luchar por ella. Y su fe, que no era fe, aquella “fe” la ha mantenido a través de los años y las derrotas, cuando todo y casi todos parecía traicionarla. Mas esa fe, que no era una fe, era algo que importaba, que le importaba mucho. Gracias, compañero, gracias, gracias por el ejemplo, por tu praxis, por tu buen hacer. Gracias porque nos has dicho, una y mil veces más, que el ser humano puede ser noble. Importa poco que pocos lo que sean. Uno, uno tan sólo basta, tú por ejemplo, como testigo irrefutable, imborrable de toda la nobleza humana.

Que la tierra et sigui lleu, que la tierra te sea leve, estimat camarada. ¡Jamás en ti, y en lo que para nosotros has significado y significas, habitará nuestro olvido! ¡Hasta la victoria y la fraternidad siempre!

PS: El último tuit de Albert, de 22 de marzo de 2020. Duele, duele profundamente, pensando que él es una de las víctimas.

Cuando pase todo esto (hoy la única prioridad es la gente afectada), vamos a pedir muchas explicaciones. Y en los casos de la Comunidad de Madrid y de la Generalitat de Catalunya, exigir un Proceso de Núremberg para los responsables directos de la privatización, externalización y el destino de fondos a la sanidad privada como negocio. Los primeros acusados están claros: ARTUR MAS, BOI RUIZ, PUIGDEMONT, y su amiguete COMIN, y QUIM TORRA. Ellos tienen su responsabilidad, que es no es poca, de la situación actual, del caos y de los afectados y muertos por la crisis. Esperamos pero no olvidamos.

Salvador López Arnal

Professor jubilat, és colaborador de El Viejo Topo i coautor, amb Eduard Rodríguez Farré, de Contra la (sin)razón nuclear i Ciencia en el ágora.

Share

3 respostes a «Albert Escofet, la larga, honesta y fraternal trayectoria de un luchador imprescindible»

  1. Felicidades y gracias por tu nota Salvador.

    Muy de acuerdo que en cuanto pase el confinamiento tenemos que sacar toda nuestra artillería a la calle para que a la Comunidad de Madrid y de la Generalitat de Catalunya se les haga un Proceso de Núremberg impacable e internacionalizado a los responsables directos de la privatización, externalización y el destino de fondos a la sanidad privada como negocio. Por supuesto, los primeros acusados han de ser: ARTUR MAS, BOI RUIZ, PUIGDEMONT, y su amiguete COMIN, y QUIM TORRA.

  2. Trabajamos juntos desde su creación, en la organización de eventos en el Ateneu Dignitat. Organizamos charlas, pases de películas, documentales, testimonios, con debates. Una excemente persona y mejor amigo.
    Perdemos un gran compañero, referente de esa izquierda tenaz y luchadora que nunca se da por vencida.
    Adios Albert, seguiremos contigo en el corazón.

  3. Apoyo cuanto se haga en pro de hacer justicia, por tener esta Sanidad tan mala, han privatizado los servicios que dan buenos beneficios, las pruebas especiales tele dirigidas a centros privados de Barcelona, en transporte ambulancia de una empresa privada, aquí los hospitales tienen privatizados muchos Servicios, ejem RX, Laboratorio, Almacén de material fungible, cocina , pésima, limpieza, Medicina Nuclear, un Etc muy largo, y el segundo Hospital de la Ciudad es Privado, y administra una buena parte de la Sanidad Publica, desde la primaria hasta el Hospital, tiene alguna diferencia que es del clero, funciona muy mal , ami me tenían que hacer una gastro-colonospia, en Septiembre estoy esperando, que me llamen, también tenia que haber pasado ya una segunda revisión de una operación de fémur con su consiguiente radiografia , esto estaba calculado para diciembre 2019, sigo esperando.

Els comentaris estan tancats.