¡Al rico currito, que lo vendo barato, oiga!

Cuando supe que el número cuatro en la lista de Madrid por el PP, y gurú económico del inimitable Pablo Casado, nos regaló el chiste, malo, de la semana al afirmar que las pensiones no es que deban revalorizarse, sino que habría que recortarlas un 20, 30 o 40%, cogí mi caja de pañuelos desechables y me eché a llorar, sí a llorar, y a revolcarme de la risa ¿qué nos es para tanto? ¿qué debía hacer, llorar de pena? El argumento del señor Lacalle, que así se llama el iluminado, es que los países que han aumentado los impuestos también han aumentado la edad de jubilación y reducido el porcentaje de reemplazo.

Ah, pero más tarde supe que era un error, que la entrevistadora, la periodista, y el entrevistado, Lacalle, coincidían en que no había dicho eso, sino que había países europeos en los que se había recortado el 20, 30 o 40% ¡albricias, me dije! ¡Solo ha sido una mala interpretación torticera de lo dicho!

Y mira por dónde, el Sr. Lacalle se explicaba en una cadena estatal de tv: que yo no he dicho eso, que lo que he dicho es que no estaría mal un sistema como el sueco ¡Bien! Los suecos casi siempre se han cuidado del estado del bienestar, me dije. Pero, aylás, que un experto, en la misma cadena dice que aplicar el sistema sueco supondría, como mínimo, bajar un 15% de las pensiones.

Puff, a ver: el arca de las pensiones, que el PP dejó tirititando, tenga que llenarse subiendo la edad de jubilación y aplicando algún tipo de impuesto, parece lo más lógico, dado que el Gobierno de España no dispone de una máquina de imprimir billetes a su antojo, pero el sistema sueco dice que la cuantía de la pensión anual que percibe el jubilado es el resultado de dividir el valor cuantitativo de los derechos adquiridos entre la esperanza de vida estimada de la población a la que pertenece el jubilado en el momento de proceder a la jubilación, y entonces vuelvo a coger la caja de pañuelos porque me da que eso es una miseria.

Según este mismo librepensador, poner fin a los recortes del Estado del Bienestar e incentivar el gasto público lleva a una crisis. Eso parece darse de patadas con lo que afirmaba: que él estaba a favor de la revalorización de las pensiones. Digo yo que será la misma crisis que se produjo en EE.UU cuando el Presidente Obama hizo lo propio: el desempleo se redujo al 3.7% y la economía creció un 4%, como pueden ver, un autentico desastre para los habitantes de ese país.

También añade el ínclito Lacalle: eliminar la burocracia (ahí estaríamos todos de acuerdo) y conseguir la unidad de mercado, es decir, nada de tonterías de comunidades autónomas y otras zarandajas, según él. Esto provocaría un aumento de las empresas cotizantes y además, la bajada de impuestos, aumentaría el consumo y, por lo tanto, la recaudación ¡Ale, ya lo tenéis! ¿Pero qué clase de memez es esa de aumentar los impuestos a los que más tienen? ¡Habrase visto!

Nada, señoras y señores ¡Al rico currito, que lo vendo barato! Una fórmula que nunca falla ¿no es así? Y ahora cojo la caja de pañuelos por tercera vez y me sueno los mocos, de pena. No he entendido nada, pero me echo a temblar por mi pensión.

Àfrica Lorente Castillo
Escriptora

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